La abogada continúa sujeta a las restricciones y medidas cautelares impuestas
La abogada y defensora de derechos humanos Rocío San Miguel retornó este miércoles a Venezuela tras varios meses en España, con el fin de reencontrarse con su familia y enfrentar personalmente los procesos judiciales que aún tiene pendientes. Según sus familiares, ella quiere seguir de cerca el desarrollo y cierre de las actuaciones judiciales que aún tiene pendientes, con la expectativa de que su situación jurídica se resuelva de forma definitiva y conforme a derecho.
Así lo confirmó su hermano mayor, José Manuel San Miguel, único portavoz autorizado por ella y su familia, a través de un comunicado oficial.
“Esta decisión responde a su deseo de reencontrarse con su familia y acompañar personalmente el desarrollo y cierre de esta etapa, con la expectativa de que la situación jurídica pueda resolverse conforme a derecho y de manera definitiva”, señala el texto.
La familia agradeció las gestiones y el apoyo recibido durante su estancia en España, así como el respeto a su privacidad y estabilidad familiar en un momento de “gran complejidad humana”.
Pese a su regreso, Rocío San Miguel continúa sujeta a las restricciones y medidas cautelares impuestas, entre ellas la prohibición de realizar cualquier tipo de declaraciones a los medios de comunicación o comunicaciones públicas en prensa, radio, televisión o plataformas digitales.
Por esta razón, toda información oficial sobre su caso será difundida exclusivamente a través de su entorno familiar autorizado.“Confiamos en que este proceso pueda avanzar favorablemente y culminar de manera justa y definitiva”, concluye el comunicado emitido por José Manuel San Miguel.
Rocío San Miguel, abogada, defensora de derechos humanos y directora de la ONG Control Ciudadano, fue detenida el 9 de febrero de 2024 en el Aeropuerto Internacional de Maiquetía. Fue acusada de los delitos de traición a la patria, conspiración, terrorismo y asociación para delinquir, vinculados supuestamente a una trama conspirativa denominada “Brazalete Blanco”.
Permaneció casi dos años detenida, principalmente en El Helicoide (sede del Sebin), donde fue incomunicada durante varios días al inicio. Fue liberada el 8 de enero de 2026 como parte de un grupo de presos políticos y detenidos extranjeros (incluyendo varios españoles) excarcelados por las autoridades venezolanas tras la caída y captura de Nicolás Maduro.
Su liberación se produjo en el marco de gestos de reconciliación y acuerdos diplomáticos que involucraron a los gobiernos de Venezuela y España, así como al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero y gestiones con Estados Unidos.Tras su excarcelación, viajó inmediatamente a Madrid (España), donde se reunió con su familia.
Su excarcelación no fue una libertad plena, sino una medida cautelar sustitutiva de la privación de libertad.
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